Misántropos

Azoe
Azoe



Kinji
Kinji



Archivo


Index

abril 2005
mayo 2005
junio 2005
julio 2005
agosto 2005
septiembre 2005
octubre 2005
noviembre 2005
diciembre 2005
enero 2006
febrero 2006
marzo 2006
abril 2006
octubre 2006
febrero 2007
marzo 2007
junio 2007
agosto 2007
septiembre 2007
diciembre 2007
febrero 2008
marzo 2008
abril 2008
mayo 2008
julio 2008
agosto 2008
octubre 2008
enero 2009
abril 2009
enero 2010
junio 2010
diciembre 2010
julio 2012
agosto 2012
diciembre 2012



Dedicatoria

A todas aquellas mujeres que al no quedarse con nosotros hicieron este sue?o posible.

A todos aquellos que con su ignorancia nos siguen haciendo superiores.

A nuestras madres.

Y a nadie más.



Enlaces


Weblog Commenting and Trackback by HaloScan.com
Conoce más de las bitácoras
 Bitacoras.com

Blogs México

Misantropía

Bienvenidos Todos

domingo, enero 17, 2010



Para el dolor de cabeza...

Hola amor:

Te escribo esta carta a destiempo, para poder explicarte el porqué tardé tanto, el porqué me fui así de pronto de tu vida, durante tanto tiempo, y ahora más como y por siempre nunca, para decirte el qué pasó para que me fuera, y el motivo o los motivos que me hicieron llorar al verte, quiero que sepas que lloré por dos razones, tan diferentes entre sí, que se tocaron y provocaron lo mismo.
No quiero perder nuestro tiempo juntos en detalles, no ahora que después de todo sólo me queda esta carta para decirte todo lo que te amo, todo lo que después del tiempo supe por ti sentía como por nunca mas nadie, tan solo ahora, que con la distancia no queda tiempo para dar marcha atrás.
No pude evitarlo, pasé unos años de infierno mientras al soñarte me delataba ante mi impuesto marido, sobra decir el papel que jugó mi madre en todo esto, que queriéndome prodigar un bien casándome con alguien de recursos y medios que me facilitaran la vida y la de los nietos que esperaba tener, sólo provocó que me sumiera en un infierno del cual nada bueno, salvo mi huída podría nacer.
Lo intenté no sabes cuantas veces en que por tonta fallé, y cada vez más difícil se torno el siquiera intentarlo, así hasta que en contra de mi voluntad tuve que dejar de intentarlo porque me era obvio, se notaba que no podía seguir engañándome lejos de tu lado, sólo para no quedarme sola cuando mi marido se marchaba dejándome encerrada.
Luché con todas mis fuerzas, que por cierto no fueron muchas, y por eso me contuve de volver y que nos dieran muerte a los dos si lo conseguía, escapar para refugiarme en tus brazos como antes, en que el calor de tu cuerpo me inundaba el alma entera, haciéndome sentir protegida, amada y sobre todo segura al lado tuyo.
Por eso tardé tanto, y por eso lloré de nuevo al verte, por la alegría de haberlo conseguido, pero por la tristeza de no poder seguir a tu lado y que no me hubieses permitido decirte todo esto, que sé que me equivoqué y debí haber luchado más por nuestro amor, no sabes cómo me arrepiento, pero me asusté mucho al inicio.
Ahora sé que la decisión que tomé volvería a tomarla cien veces si cien veces volviera a nacer, porque sé que tu me enseñaste a ser mucho más que mujer, a tu lado como con mas nadie me sentí realmente amada, en cada parte de mi ser, como cuando me tocabas con esas cálidas manos tuyas y desaparecía el frío externo de mi piel.
Debo despedirme amor mío, espero puedas seguir con tu vida ahora que me he alejado para siempre de tu lado, pero no me arrepiento de nada; la vida tiene tus ojos, y ellos después de todo este tiempo de ignominia han esperado pacientemente por mi vuelta.


P.D. Pregunta a Nana, dónde jugaba cuando niña en mi casa de muñecas en el bosque. Ella te llevará para que sin dilación alguna recojas el fruto verdadero de nuestro amor, y le hagas crecer como sé que ambos lo habríamos hecho. Cuídale como si yo estuviera contigo para verle crecer y hacerse un hombre al cual habría amado tanto como a su padre. Sólo quiero decirte que nunca lo dudes, porque cuando lo veas, sabrás que es nuestro pequeño tesoro, porque la vida que le diste tiene tus ojos, y por juegos del destino tiene mi boca para besarte, y le di tu mismo nombre...


|

por: Lic. en G. Thot Kinji @ 22:55