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Dedicatoria

A todas aquellas mujeres que al no quedarse con nosotros hicieron este sue?o posible.

A todos aquellos que con su ignorancia nos siguen haciendo superiores.

A nuestras madres.

Y a nadie más.



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Misantropía

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martes, abril 28, 2009



Slide del trabajo que hago después del odio...



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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 22:28

sábado, enero 03, 2009



Otra forma de verte.


Requiero acercarme un poco, verde de nuevo para no odiarte tanto, para arrepentirme de mis propios pensamientos...
Encuentro así otra forma de verte, esa que me impida odiarte mientras lentamente te voy devorando, con cada respiro en que mis manos te desgarran de furia contenida y rencor acumulado.


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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 13:35



Cuando la excepción hace la regla...



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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 13:33

jueves, octubre 23, 2008



Viendote de cerca...



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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 18:58

lunes, octubre 06, 2008



Absurdo olvido...


... Y te odié, hasta el punto irreconciliable del olvido, fue entonces que una vez después de haberte perdido, comencé a extrañarte...


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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 22:37

viernes, agosto 08, 2008



No se cómo amarte


He caído en la cuenta de lo difícil que se ha vuelto todo, estoy en esos días que siento la cabeza más grande, como a punto de estallar y no sé cómo, no entiendo como amarte de repente, mientras todo da vueltas dolorosas y me sigues haciendo enojar, y te amo dolorosamente mientras te odio un poco.

Me he visto absurdo niño enojado que no tiene el juguete que quería, y a falta de mamá alcahueta, no puedo hacer berrinche, me doy la vuelta como si estuviera solo y no me funciona...; yo sólo quería verte este día pero que estuviéramos solos, no es que no me guste tu familia, pero me resulta incómodo besarte si me miran con ojos de asombro.

Quiero estar solos a la sombra de un árbol viejo, caminar de la mano tranquilamente, aunque sea en la plaza entre la gente pero que nos dejen solos en nuestro mundo, y después llegar a casa y llorar un poco, ponerle como loco y dormir como niño entre tus brazos pequeños.

No sé si sea mucho pedir o muy poco, pero por el momento y ahora, que no sé cómo amarte, quiero hacerlo a mi modo, haciéndote el amor y la risa, la plática y el sueño, haciendo la luz dentro de tu mirada y desvistiéndote poco a poco, para que al dormir se me aclaren las ideas y me relaje un poco, porque estas jornadas de locos, sólo tengo ganas de ti.


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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 09:14

jueves, julio 31, 2008



Visita, destino inevitable.


He aquí, hoy que vienes a visitarme. Vendrás de casa a casa por unos breves minutos, bellos instantes que giran sobre el techo como nuestros cuerpos.
Mis ojos en llamas te suben la blusa sin tocarte, como buscando esos brotes de agua que requiere el sediento, y mis ansias te recorren prontamente al respirarte y sentir como entras en mi cuerpo solitario.

Quemaré tus adentros con el calor que me recorre el cuerpo acompañado de emociones reflejo tuyo, y harás conmigo y mis recuerdos lo que vos quieras, como pasa siempre con los regalos.
Tu contagio me dará muy de repente rompiéndome en pedazos, haciéndome temblar en cuanto llegues.

Repleto de vos sentiré que no te extraño demasiado, porque siempre me sigues haciendo falta una vez que salgo de tu cuerpo.
Visita de aliento, fugaz como tu viento. Cambias cada que te tengo entre mis manos, cuando entre besos te conozco insondable cual rio cambiante, momento interminable de cosas que aún no suceden.

Serás progenitora, hija única por un momento, abuela en un futuro promisorio de recuerdos inacabados, que construimos tendidos en el piso de la alcoba mientras te vistes para de nuevo marcharte, o que me marche yo, destino inevitable.


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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 17:16



Misantropía


La gente busca el significado de la palabra, pero va más allá de las acciones, porque un misántropo que se dedique a cuidar de los demás, puede resultar un poco contradictorio supongo. Sin embargo eso no quiere decir que no sienta repulsión hacia las masas aunque se mimetiza mientras camina embriagado como muchos por una de las ciudades más pobladas del mundo.

Se trata de evitar ciertos contactos desagradables, de repudiar al vulgo por la ignominia que destila, de no compartir ideas y conductas retrógradas. De ser sarcástico al no poder ser más grocero que de costumbre, para que los demás no se sientan inferiores ofendidos. Aunque no es demasiado decir es un poco... Porque no se puede odiar a todo el mundo, porque no se odia mientras se menosprecia, no se odia más que al igual o al superior y no hay muchos iguales, mucho menos superiores.


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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 17:01



Tras las cosas que perdí...


Esta noche me senté a pensar un poco, a lanzar esas ideas que tengo en la mente tras las cosas que perdí, en la búsqueda interminable de lo que sé alguna buena vez tuve, pero nunca comprendí tenia a tiempo.

Caminé sobre la silla sin llegar muy lejos, y me dí de pronto a la tarea de cerrar los ojos para verlo todo más claro, más rotundo y certero como cuando entre esas cosas que ya no tengo, estuviste vos cerca de mi. Era tu aroma algo ineludible por las mañanas, un dulce golpe a la naríz, cual certero derechazo sobre un ojo, de esos golpes que hasta sacan de no sé donde las ganas de llorar.

Esperé mirando el aparato ese de los foquitos y los mensajes y ninguno te pertenecía, como pasaba con vos cuando menos me lo imaginaba y más me lo creía... Así son las cosas que pasan cuando suceden, porque de otro modo serían algo distinto. El sueño llegó de repente y cerró mis ojos, agachó mi cabeza y dejó caer mis manos que se aferraban a tu recuerdo, vi tus fotos y recordé por qué hube de alejarme, estaba entendiendo entre sueños por qué te miré partir, y comprendí entonces que desde el inicio fue demasiado tarde, sólo que no lo vimos venir a tiempo.


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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 16:58

miércoles, mayo 21, 2008



Mirada cortante...



Va más allá del odio, es la mirada cortante del que todo lo ve, y aguarda el momento indicado para asestar el certero golpe....


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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 22:25

lunes, mayo 12, 2008



Sutil Diferencia Entre Odio Y Desprecio.

Para odiarte mi estimado, tendría primero que de alguna forma, respetarte.

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por: Azoe @ 09:35

viernes, mayo 02, 2008



Acaso me hizo daño.


Te pensé, viendo a otro que tomara mi lugar ante tus ojos,
no siendo nunca ya, el festín de tus antojos
y acaso me hizo daño no verme plasmado en sus reflejos,
sintiéndome vacío, pensándote a lo lejos.

Soñé que redactando una carta te alejabas,
diciendo los motivos por los que me dejabas,
y en sus valles murmurabas miradas pasajeras
que pude distinguir a tu partida, sin que me lo dijeras.

No sé si fue mejor, sabiéndote tranquila enamorada,
dejarte ya partir a otros caminos, feliz emocionada,
o tenerte cautiva a la distancia, aguardando la alborada.

Acaso fuera el fuego, que ya no pude darte,
o la caricia ajena que estuvo por tocarte,
lo que me hizo doler, y tuve que dejarte.

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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 01:14

viernes, abril 25, 2008



Cuando ya no te buscaba...


De repente apareciste, y mis ojos estaban inmersos en otra senda, como con ganas de buscar cosas que nunca pudiste darme, como para sentirme orgulloso de tenerte a mi lado. Y te hablé como antes, en uno de esos monólogos tan cotidianos que uno tiene con el espejo, que parece que nos sentimos contentos de que se reserve sus comentarios.

Esperé tu silencio como siempre, te acaricié un poco y de mi mano, surgieron las caricias que algún día te lastimaron acaso sin quererlo, acaso sin pensarlo, tal vez sin merecerlo pero para nunca olvidarlo. Y me disculpé nuevamente como tantas veces hice después de terminarlo, ese suplicio que te impuse por la impotencia de no poder darte el ejemplo.

Los hombres no lloran te dije muchas veces, y las últimas veces que me viste, no fue de tristeza sino de oprobio que me viste llorando, de la vergüenza del que se siente vulnerado, expuesto con la verdad de una mirada, llena de tu odio y rencor acumulados. Y me sentí indefenso como entonces, recordando los gritos y las burlas, las mofas y los engaños, y me quise deshacer de todo eso, pero no pude nunca lograrlo.

Te miré desvalido, inerte sobre el piso. Frío como tu mirada que aún me atormenta en las noches solitarias, en que mi cuarto extraña hasta tu presencia entonces incómoda pero necesaria...

Reaccioné entonces y supe que no eras mío como para hacerte tanto daño, y desperté sudando tembloroso de la pesadilla que te impuse durante tantos años, tú no estabas conmigo y nunca volviste cuando ya no te buscaba como antaño, y yo, me quedé demasiado solo para de nuevo intentarlo. Decir que lo siento como para perdonarmelo.

μισάνθρωπος

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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 01:03

jueves, abril 24, 2008



Y ... ¿ahora qué?



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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 12:31

martes, abril 22, 2008



Maldita cabeza.

Llegan oleadas de dolor que no se contienen las ganas de abrazarme, malditas punzadas. Debo medicarme, porque aparecen demasiado temprano, y siempre se van demasiado tarde, cuando aturdido no vale la pena dejar de sentir dolor.
Manos que no sirven para la digitopuntura que me han enseñado, o no he aprendido bien. Me falta salir a respirar un poco, confundirme entre la gente apestosa y retrógrada... Me falta ensuciarme un poco con su contacto, por lo menos las manos que inútiles no sirven para nada.

Han venido lastimeras nuevas caras a injuriarme, y el odio contenido se muerde las uñas por salir con un cuchillo en la mano. Les miro, desvanecerse poco a poco, se van haciendo más pequeños... He de arremeter contra alguien por ese crimen infame que ví en un celular, video morboso de una muerte que me debo cobrar, aunque nos quedemos ciegos.

A cuantos deba aplastar la maldita cabeza no lo sé, pero los estaré esperando agazapado, y cual fiera en la sombra sobre sus espaldas saltaré para encajar uñas y dientes, acabando con ellos uno a uno. Ya los encontraré solos y erradicaré en nombre de esa muerta desconocida, debo seguir planeandolo todo, que pronto comenzaré... Continuará... Obvio.

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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 17:59

lunes, abril 21, 2008



No sé si un día volvíste...


Ni siquiera supe si me hube ido yo,
no sé si un día volviste a visitarme,
pero ahí estuvo esa clave, escondida
y a la vista de todos, donde te declaraba
algo y mucho más que mi amor equivocado.

La subí para que la alcanzaras
pero nos perdimos en la distancia
y eso, amiga mía no lo repara el amor
porque debemos dejar que nazca primero,
para que después nos salve de nosotros mismos.

Esperé antes de que te fueras, tan lejos
como otro mundo y otra habla, otro sol
que nunca juntos nos cobijara dormir
o respirar bajo el mismo camino solo,
sin esas sombras unidas como hoy.

Te invité, para que me visitaras
como nunca pude hacerlo yo,
pero dudo mucho que volaras
al valle que significo ahora yo
el bosque de espinas rotas
y el sitio que no floreció.


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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 23:32

viernes, abril 18, 2008



(,,,)( ´o`,) (,,,)


Tardan demasiado en algo tan simple... (ª.ª) o.0? ;o)Esto es una pista...


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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 21:38

sábado, abril 12, 2008



Acertijo familiar.


Mi madre es 21 años mayor que yo. En 6 años seré 5 veces menor que mi madre.

Pregunta: ¿DÓNDE ESTÁ MI PADRE?

OJO: Si tiene solución, pensar un poco... *O.0?


P.D. Si saben la respuesta, favor de hacerla llegar al libro de visitas como privado, para darle oportunidad a aquellos que se interesen por buscarla y no aguarles la fiesta. Quien esté enterado de dónde esté mi padre dígale que se comunique (al muy maldito) jajaja.

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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 01:09



El falso hecho admitido.


Para pensar...

Suma:
Resuelvan la siguiente suma. Cada signo de interrogación representa un símbolo que deben encontrar:

__M I L
+ M I L
------------------
? ? ? ? ? ? ? ?

Tip: Uno de los bloqueos conceptuales más habituales es de falso hecho admitido, en el que damos por sentado más de lo que específicamente expresa el enunciado. En este caso, admitir sin más, que los símbolos expresan dígitos, cierra el camino hacia la solución.

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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 01:09

domingo, abril 06, 2008



Cuando ella era él.


Caminaba con la distracción en la cabeza y cruzaba un parque muy poco concurrido, pensaba en miles de cosas yendo camino a casa. Los faros no iluminaban y tan poco le importó, que no cambió su habitual ruta de regresar más temprano.

Pasaban los coches uno tras otro, pero el transporte colectivo ya no hacía rutas por aquellas horas desnudas, incluso los perros ya no hacían sus habituales rondines, pito en la boca macana en mano.

De pronto no hubo nadie, se paró el tiempo y una mano en el cuello le impidió gritar, los botones de la chamarra del tipo se enrredaron en su larga cabellera y un temblor recorrió su cuerpo ayudado de la duda.

Desde atrás, el hombre pasó su mano por la cintura y recorrió el abdomen contraido del miedo y la adrenalina, hasta alcanzar la altura del sexo, pero para su sorpresa no pudo hayar una flor que ultrajar con su sucio contacto, palpó un trozo viríl de humano y el miedo pasó de cuerpo, invadiéndolo ahora a él.

Pronto, ni tardo ni perezoso se apartó del cuerpo como si hubiera tocado a un fantasma, y dando la vuelta alarmado comenzó a correr, sin saber todavía lo que pasaba.

Después de la sorpresa nocturna, siguió su camino a casa, acomodó su cabello y miro en derredor buscando alguna ayuda, paro nada sólo el tiempo comenzó a correr de nuevo como aquel tipo que desaforado corrió por su alma, desapareciendo en la penumbra.

Al llegar a casa, pensó no había a quien contarle el episodio pasado, una reseña de la sorpresa que el tipo agresor se había llevado, pero mayor fue el asombro que sintió al ver al sujeto metido en su cama, porque ya le estaba esperando.


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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 13:17



¿Quién es el dueño del pececito?

Tenemos 5 casas de cinco colores diferentes y en cada una de ellas vive una persona de una nacionalidad diferente.
Cada uno de los dueños bebe una bebida diferente, fuma una marca de cigarrillos diferente y tiene una mascota diferente.

Tenemos las siguientes claves:

El británico vive en la casa roja.
El sueco tiene un perro.
El danés toma té.
La casa verde esta a la izquierda de la blanca.
El dueño de la casa verde toma café.
La persona que fuma Pall Mall tiene un pájaro.
El dueño de la casa amarilla fuma Dunhill.
El que vive en la casa del centro toma leche.
El noruego vive en la primera casa.
La persona que fuma Brends vive junto a la que tiene un gato.
La persona que tiene un caballo vive junto a la que fuma Dunhill.
El que fuma Bluemasters bebe cerveza.
El alemán fuma prince.
El noruego vive junto a la casa azul.
El que fuma Brends tiene un vecino que toma agua.
Y por último la pregunta:

¿Quién es el dueño del pececito?

P.D. Sí tiene solución. Favor de dejarla en el libro de visitas (si la encuentran y son del 2% de la población que podrá resolverlo o.0? jejejejeje ;P)).


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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 13:13



Si vos me amaras

Si acaso vos me amaras como hube amado yo,
entenderías mejor del porqué no podés amarme
ni leerme, ni llamarme, ni pensar en nosotros
por ahora.

Me leerías entendiendo a cada letra, cada respiro,
cada paso dado bajo la misma luna, a este loco corazón,
vacío de andar de solitario, ausente de las obras que no escribió.

Si vos, me amaras más que a vos, supongo entenderías
que no puedo amaros como te mereces sabemos los dos,
porque para amar tanto, debe uno morir un poco
y yo he muerto ya demasiado.

No habría llanto ni congoja, ni un adiós lastimoso
que preludio del final nos cobijara, triste de vernos partir
buscando en sitios equivocados encontrar lo que pudimos crear juntos.

Si vos me amaras, debiste haber muerto conmigo,
la noche en que desnudo, me lancé hacia la nada
y encontré que los brazos de nadie podían cobijarme,
pues había muerto demasiado pronto como para enterarme,
y que te enteraras vos.

Por eso te odio mientras tanto, mientras muero de a poco,
en lo que me llega la hora, de que sepas todo y tanto
mientras a la sombra de mi soledad me consume el llanto.


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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 13:09

viernes, marzo 07, 2008



Los encuentros solitarios.


Se encontraron dos seres solitarios en un parque una mañana nublada de otoño, más húmedo y sombrío que de costumbre y se vieron durante largo rato. Después de dudarlo lo suficiente, fue él quien se acercó.

-Hola, ¿Puedo sentarme?
-Puedes- respondió ella como restándole importancia.
-Te he estado observando...- empezó a decir cuando ella lo interrumpió.
-Lo he notado, yo también te observaba.
-Supongo que no te importa mi nombre, porque bien podría estármelo inventando.
-Lo sé, ¿qué es lo que quieres entonces? -preguntó ella levantando por fin la mirada del libro que tenía en las manos.
-Quiero platicar.
-¿Eso es todo?- Dijo ella como incrédula de que un extraño se le acercara sólo para eso.
-Sí, eso es todo. Eres atractiva y todo, y por eso llamaste mi atención, pero en realidad me interesa platicar, platicar para conocerte y saber por qué estás aquí tan sola.
-Entonces no quieres sólo platicar, quieres saber algo de mí, y deseas conocerme, acaso podríamos platicar sin llegar a conocernos.
-Sí claro, pero eso lo hacen todos. -respondió él algo agobiado.
-¿Entonces a qué esperas? ¿A que platique yo contigo y te diga cómo soy sin acaso conocerte?
-Quiero que vos me conozcas.
-Eso esta bueno...
-Soy mucho más de lo que puedes ver, y sé que eres más que esa imagen que te montas de chica ruda, que se la pasa sola porque quiere, leyendo en los parques.
-Ah ¿si? ¿Y qué más sabes de mí o de las mujeres que leemos en los parques sabiondo?
-No lo sé, pero supongo que estás sola...
-¡Listillo!
-Dejáme terminar.
-Vale...
-Supongo que estas sola porque esperas a alguien, pero como no sabes lo que quieres terminas donde no quieres estar, y ahora te has alejado de todos los que creías no necesitar y te has quedado sola, en un país extraño y lejos de aquellos a los que ahora extrañas, entre aquellos a quienes aborrecías...
-Pero... ¿Quien te has creído? -alegó exaltada como si le hubiese leído el pensamiento, o le hubiere estado espiando desde hacía mucho.
-Sólo digo lo que creo, es obvio que no eres de por aquí, yo soy oriundo y te habría visto antes, como paso a diario por aquí y se me quedan siempre las caras, pues...
-Empezarás a presumirme que eres bueno con las caras pero no con los números, que no memorizas pero aprendes por asociación, ¿no? Blah.
-Pues sí, en efecto me pasa eso que dices, y no te presumo, te repito que quiero que me conozcas.
-¿Y qué si no quiero conocerte?-respondió de modo algo descortés intentando no prestarle demasiada atención al hombre que empezaba a intrigarla verdaderamente.
-Pues sé que querés, de lo contrario no me hubieses estado mirando hace casi media hora, y al acercarme yo, me habrías despachado al instante. Seguro estabas pensando cómo sería mi voz...
-Sí claro...
-Y ahora te haces la interesante como para que piense que los hombres como yo no te hacen la menor falta, que estas segura de lo que quieres y estas bien así, mientras por dentro sientes un cosquilleo que te calienta un poco la cara.
-Muy bien, suponiendo que tienes razón, ¿por qué habría de importarme que alguien como tú se me acerque?
-Pues porque tenés ganas de ser vos misma, pero de modo diferente de como eres con las amigas a las que acudes a las fiestas, donde tienes que fingir siempre un nuevo logro, donde ningún hombre se va de ti sin que hayan pasado la noche juntos, y vos seas la que lo ha despachado.
-O sea ¿que tengo pinta de se ese tipo de chicas? ¿Que van con las amigas de ronda por los antros incitando a los chicos para que las aborden y paguen los tragos?
-No pretendo insultarte si es lo que piensas, pero más o menos. Aunque no lo creas, y aunque lo dudes, te he visto en acción...
-¡¿Me has estado espiando?!-dijo ella, ahora sí molesta de verse vulnerada por momentos.
-Te repito que nunca olvido una cara, pero si vos así lo deseas, haré contigo una excepción.
-A ver, a ver, cuéntame entonces que es lo que según tú, yo estaba haciendo cuando me viste "en acción".
-Incitabas, te dabas a desear. Primero unos ligeros coqueteos y dejabas que el chico te abordara, más avanzada la noche, tocabas, pero no permitías que avanzara, a lo que él obviamente reaccionaba algo molesto y se apartaba de vos.
-Para no espiarme no perdiste mucho detalle, ¿cierto?
-Me llamaba la atención tu rostro extraño, tu cabello, más adelante el juego que iniciaste, el cómo terminó lo desconozco, pero puedo imaginarme.
-¿Y por eso te acercaste?, ¿Para eso querías conocerme o que te conociera, para filtrear conmigo? ¿Para ver hasta dónde llegabas?
-¿Cómo dices? -preguntó él extrañado pues desconocía el significado de esa palabra.
-Olvídalo...
-No es para nada lo que piensas, en realidad es todo lo contrario. Trabajo por las noches en el bar que hasta hace poco frecuentabas con esas "amigas" tuyas, pero supongo que se han marchado y por eso no has vuelto sola.
-En eso tienes razón, pero no es un asunto que daba importarte.
-Claro, como nada de lo que haces vos, ¿cierto?
-Exacto.
-Pude ver soledad en lo que hacías, y tristeza en tu mirada.
-Y... Has visto mi alma desconsolada, ¿cierto?
-Algo así, pero no eso exactamente. Todos somos así, todos tenemos encuentros solitarios con gente que nos rodea, pero no se interesa en lo más mínimo en lo que realmente somos, en nuestros sueños, en nuestras soledades o nuestros miedos.
-Pero tú eres diferente ¿verdad? Mira, para serte franca no sé para qué me dices todo esto, no me interesa saber lo que ya sé de lo que los demás no hacen por nosotros, que estamos solos y así habremos de quedarnos. Se ve que eres una buena persona, pero yo no.
-Eso decís ahora que otros te han convencido de que así es, porque te has hecho a la idea de que eres lo que los demás dicen, y no es así, créeme.
-Es lindo de tu parte pensar eso, pero no me conoces y realmente dudo que te agrade lo que aún no puedes ver de mí.
-¿Puedo invitarte algo? Hace frío, ¿tomas café?
-Si, mucho. Me refiero a que si tomo mucho café, si hace frío y sí, puedes invitarme algo.
-Bien, adelante hay un café capuchino estilo italiano que está bastante bueno, el servicio es algo deficiente, pero la mezcla es buena, y no llevamos mucha prisa ¿verdad?
-Pues no tanta, te sigo, deja guardo eso en mi bolso.

Caminaron unos cuantos pasos y cruzando una calle muy concurrida al dar vuelta a una esquina junto a una iglesia dieron con el lugar, un cafecito bastante colorido y acogedor.

-Aquí lo tenés. –dijo él sentándose y llamando al mesero con un ademán de quien es bien conocido.
-Gracias. –dijo ella al mesero mientras éste le colocaba la silla y le entregaba la carta.
-Nos trae dos capuchinos, un caramel macciato y un crema irlandesa por favor.-le dijo al mesero antes de que éste se marchara.-Deja la carta, no pierdas tiempo en buscar, esos dos que he pedido son lo que bien vale la pena de venir a este sitio, ya los probarás, y si no te agrada ninguno, pedís otro y pago el que quieras.
-Bueno, si tú lo dices, confiaré en tu buen gusto.

Tomaron el café y tras unos minutos de espera a que llegara la cuenta él intervino de pronto.

-Mi casa no está lejos de aquí, si no es molesta para vos la propuesta, te invito, quiero cocinarte algo, si tenés tiempo claro.
-Me lo he pasado muy bien con esta charla, y me encantaría probar algo de buena comida, ya que me lo ha pasado comiendo en expendios de comida rápida y ni con quien ir dentro de poco, pero debo hacer algunas cosas antes. En serio, no quiero que pienses que soy descortés pero esto no lo tenía planeado.
-No te apures, entiendo que vos tengas por hacer más cosas, mientras yo debo esperar hasta noche para acudir al trabajo, pero ya será para la próxima, sabés dónde trabajo, y podés ir a buscarme cuando gustes tomar un trago a cuenta de la casa y seguir charlando un poco.
-Te agradezco mucho el café, la charla y la invitación. Aunque quiero pedirte una disculpa por haberme portado tan renuente al inicio, en verdad lo he disfrutado mucho esta mañana y me gustaría tomarte la palabra para la comida o el trago.
-No te apures, yo también me lo he pasado bárbaro, me ha dado mucho gusto platicar con vos aunque no hayas dicho mucho, la siguiente ocasión, me tocará conoceros más a fondo.
-Desde luego, mi nombre es…
-No hace falta saberlo, es más no quiero saberlo. Es mejor seguir siendo dos extraños mientras tanto, ya llegará el momento donde podamos conocernos el uno al otro sin que importen los nombres aún sabiéndolos.-dijo él de pronto interrumpiéndola.
-Bueno, si así lo prefieres, por mí está bien. Así no hay compromisos, ni cita programada, ni falsos aparentes. Podemos vernos cuando queramos por el simple hecho de desearlo, así es mejor.

Y dando la vuelta, así de repente y sin despedirse, ambos se alejaron sin saber si volverían a verse, pero sintiéndose menos solos que esa misma mañana en que se habían realmente conocido, aún sin saber sus nombres.

Mientras ella caminaba, después de atravesar una avenida, escuchó unos gritos y vio como la gente miraba hacia sus espaldas, volteó de repente y lo vió desvanecerse en el aire.

-¡Oye, oye! Que has dejado tu guant…-Era el chico que iba tras ella el que gritaba, mientras por apresurarse sin darse cuenta entró en la avenida y un auto le golpeó a tal velocidad que lo hizo volar como si lo jalaran con un cable por la cintura.

Cayó varios metros más adelante del impacto, y la gente se arremolinó en derredor suyo, impidiendo el paso a la chica que corriendo se acercó al entrar en razón de lo ocurrido. El tránsito se colapsó por la muchedumbre que había surgido de la nada y ahora se lamentaba alrededor del joven caído, entre el morbo y la lástima, la sangre y el silencio que ahora precedía la aparatosa caída y el escandaloso rechinar de llantas de los automóviles que circulaban en ese momento.

Por fin pudo pasar la chica abriéndose paso entre el gentío, y al acercarse al cuerpo tendido vio al joven con el guante aún en la mano y rompió en llanto sintiéndose culpable, mientras empezaban los murmullos entre la gente.

-Pobre chico, ha salido volando.
-Sí, mírenlo. Se ve tan joven…
-Pobre, insensato, mira que cruzarse así la calle…
-Debía estar loco, iba corriendo a toda prisa gritando algo, yo le vi desde la otra acera.
-Háganse a un lado, no empujen. Dejen espacio a que respire.
-Llamen a una ambulancia, acaso se pueda hacer algo.
-Alguien use su móvil, el mío no tiene saldo…
-Pero si esté más muerto que una piedra, miren su cráneo destrozado…
-¿Alguno le conoce? Revísenlo a ver si trae credenciales.

-¡No le toquen!, ¡Aléjense malditos buitres! –Gritó la chica mirándoles con odio e impotencia, y arrodillándose ante el cuerpo desfallecido, le tomó la cabeza entre sus brazos y le besó tiernamente la frente manchándose el rostro con su sangre.

-Tonto, yo no traía guantes...-Dijo la chica en voz baja mientras tomaba su mano aún caliente.

Y ahí se quedó la chica junto al cuerpo sin vida, mientras uno a uno los curiosos se iban alejando, resignados, habiendo saciado su sed de morbo por aquel día, mientras a lo lejos se escuchaba el lamento de las sirenas.

Una pareja de chicos dio la vuelta y siguieron de nuevo su camino.

-Oye ¿Viste, viste su cara?
-No, estaba tan impactado que no vi detalles, ¿qué paso? Dime.
-Pues nada… Que el muerto estaba sonriendo… Y creo que traía un guante como el tuyo en la mano.


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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 20:54



Quería olvidarte y sin quererlo te invoqué.


Quería olvidarte, debo reconocerlo por vez última, en que hasta rompo la promesa de no escribirte nada de nuevo… (Sin embargo como este día bisiesto se repite cada cuatro años aquí me tienes)

Deseaba, con una necia necesidad olvidarte tan pronto amaneciera, fue por eso que te llamé. No resistí las ganas de poseerte de nuevo, de arrancarte a tirones la ropa cuando volaran uno a uno cada botón de tu camisa, o escuchar el excitante crujir de los hilos tensados de tus bragas hechas jirones cediéndome el paso. Quería sentir tus nalgas sobre mis piernas en ese ajetreo de no dejarte descansar, tus senos apuntando hacia mí, rojos de las mordidas que te dieran tanto placer, de agarrarte del cabello y tirar de él para que no me besaras, para que suplicaras de nuevo que me necesitabas, que te urgía sentir mi miembro haciéndote gozar como antaño, en que hasta mis manos te hacían llegar a esa humedad que me hacía sentir orgulloso de mi mismo, mientras alguno de mis trofeos esperaba aún tirado y deshilachado en el piso.

Había yo borrado de mi móvil tu número telefónico y no pude llamarte como deseaba, para decirte que vinieras prontamente, porque intenté llamarte, pero no me aprendí el número, como me pasa desde que uso el maldito móvil, pero me consumía el deseo, quería verte de nuevo y convencerte sin mucho esfuerzo de que tú también querías que ocurriera, que me dijeras cuanto me habías estado extrañando tú sola en casa y sabías como habría de terminar todo esto, pero que aún y a sabiendas de todo esto, habrías acudido a mi llamado, porque tú también necesitabas urgentemente olvidarme, para seguir adelante cada uno con sus vidas.

Era demasiado noche para llamarte a tu casa y yo estaba como de costumbre, pasando una noche de insomnio demasiado lejos de tu alcance. Sentí calor y rabia por todo ello, como tantas veces al hacértelo sentí mientras te miraba el rostro congestionado de placer, en que mencionaras mi nombre pidiéndome te dijera más cosas que te ayudasen a llegar al éxtasis y al orgasmo que tantas noches te había sido esquivo hasta que me conociste. Empezaron a calentarse mis orejas, me revolvía en la cama acalorado y frustrado, mientras nadie me veía retorcerme de las ganas que tuve aquella noche de lejanía y deseo acumulados.

Decidí conectarme al Messenger a ver si te encontraba haciendo alguna tarea o algo, quería decirte que necesitaba verte, oler ese perfume inconfundible y arañarte la espalda prontamente o de lo contrario podría enloquecer, ahora y desde hace tanto en la penumbra de mi pent house medio vacío. Encendí el ordenador y aguardé no sé si pacientemente… Nada, por más que buscara si había alguna visita, un comentario, un leve indicio de que aún esperabas olvidarme a esa manera que sugiere marcos de puertas y olor a mantequilla, aves enjauladas y colchones sucios, manos adoloridas o algún otro fetiche de los que me encuentro a diario mientras arreglo mis cosas, y sale alguna prenda, algún recuerdo dormido de entre los traviches y muñecos de peluche que dejaste a tu paso.

Quería olvidarte y sin quererlo te invoqué, como si el secreto y la espera fueran ciertos. Llamaron a la puerta y bajé extrañado por la hora, desactivé la alarma y abrí la puerta, no supiste explicarme el cómo habías dado con la casa pero no insistí en preguntar, subimos a mi cuarto y es todo lo que recuerdo ahora que desperté, porque terminé recordando todo esto que ahora escribo, en el momento en que me doy cuenta de que sólo el tiempo me ayudará desgastando mis recuerdos aún con algo de brillo, a los que les viene cayendo polvo de hastío y debo reconocer que cada día extraño menos eso encuentros furtivos, pero no dejo de acordarme porque soy de esos seres que viven de sueños y recuerdos.


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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 20:46

miércoles, febrero 06, 2008



Atado de pies y manos.


No puedo hacer otra cosa.

Atado de pies y manos no puedo volar ni hacer mas nada. El frío de estas alturas produce acalambramientos intermitentes, el corazón agobiado y los pulmones dormidos no dejan desplegar las alas para partir hacia ningún lado.
He caminado, pero me canso pronto. Mirado a la gente pasar cada uno con sus propios problemas para detenerse a charlar un rato, y de pronto me miro al espejo de una vitrina muy elegante y fríamente decorada, no soy el mismo.

Es como si no existiera, la gente me atraviesa sin mirarme y pasa presurosa una cometa, que no ilumina mi cuerpo sin sombra compañera. Quisiera meterme en sus pensamientos, saber qué es lo que les hace levantarse a la mañana siguiente, y a la siguiente, como si eso sirviera para decirme por qué habré de seguir viviendo.

Pero no lo comprendo, por más que me imagino un pensamiento, tras otro silencio no recuerdo nada, y mientras siguen pasando frente mío, no encuentro la manera de comprenderles. ¿Qué cosa les hará felices? ¿Cómo busca cada uno su felicidad a cada instante? ¿En que sueñan conseguir al dormirse y temprano antes de la luz del día presurosos levantarse?

Pero no puedo hacer nada, no me les acerco. Me dedico a observarles pasar de lejos, limitándome a imaginar encerrado lo que ocurre por sus mentes, alegrándome porque cada de uno de ellos logre su objetivo al día siguiente, y mi repudio hacia las masas vaya poco a poco en decadencia, como este mundo moribundo y a la vez floreciente.

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por: Lic. en G. Thot Kinji @ 10:10