Misántropos

Azoe
Azoe



Kinji
Kinji



Archivo


Index

abril 2005
mayo 2005
junio 2005
julio 2005
agosto 2005
septiembre 2005
octubre 2005
noviembre 2005
diciembre 2005
enero 2006
febrero 2006
marzo 2006
abril 2006
octubre 2006
febrero 2007
marzo 2007
junio 2007
agosto 2007
septiembre 2007
diciembre 2007
febrero 2008
marzo 2008
abril 2008
mayo 2008
julio 2008
agosto 2008
octubre 2008
enero 2009
abril 2009
enero 2010
junio 2010
diciembre 2010
julio 2012
agosto 2012
diciembre 2012



Dedicatoria

A todas aquellas mujeres que al no quedarse con nosotros hicieron este sue?o posible.

A todos aquellos que con su ignorancia nos siguen haciendo superiores.

A nuestras madres.

Y a nadie más.



Enlaces


Weblog Commenting and Trackback by HaloScan.com
Conoce más de las bitácoras
 Bitacoras.com

Blogs México

Misantropía

Bienvenidos Todos

viernes, abril 25, 2008



Cuando ya no te buscaba...


De repente apareciste, y mis ojos estaban inmersos en otra senda, como con ganas de buscar cosas que nunca pudiste darme, como para sentirme orgulloso de tenerte a mi lado. Y te hablé como antes, en uno de esos monólogos tan cotidianos que uno tiene con el espejo, que parece que nos sentimos contentos de que se reserve sus comentarios.

Esperé tu silencio como siempre, te acaricié un poco y de mi mano, surgieron las caricias que algún día te lastimaron acaso sin quererlo, acaso sin pensarlo, tal vez sin merecerlo pero para nunca olvidarlo. Y me disculpé nuevamente como tantas veces hice después de terminarlo, ese suplicio que te impuse por la impotencia de no poder darte el ejemplo.

Los hombres no lloran te dije muchas veces, y las últimas veces que me viste, no fue de tristeza sino de oprobio que me viste llorando, de la vergüenza del que se siente vulnerado, expuesto con la verdad de una mirada, llena de tu odio y rencor acumulados. Y me sentí indefenso como entonces, recordando los gritos y las burlas, las mofas y los engaños, y me quise deshacer de todo eso, pero no pude nunca lograrlo.

Te miré desvalido, inerte sobre el piso. Frío como tu mirada que aún me atormenta en las noches solitarias, en que mi cuarto extraña hasta tu presencia entonces incómoda pero necesaria...

Reaccioné entonces y supe que no eras mío como para hacerte tanto daño, y desperté sudando tembloroso de la pesadilla que te impuse durante tantos años, tú no estabas conmigo y nunca volviste cuando ya no te buscaba como antaño, y yo, me quedé demasiado solo para de nuevo intentarlo. Decir que lo siento como para perdonarmelo.

μισάνθρωπος

Etiquetas:



|

por: Lic. en G. Thot Kinji @ 01:03