A todas aquellas mujeres que al no quedarse con nosotros hicieron este sue?o posible.
A todos aquellos que con su ignorancia nos siguen haciendo superiores.
A nuestras madres.
Y a nadie más.
Enlaces
Misantropía
Bienvenidos Todos
jueves, octubre 12, 2006
Me avergüenzo de mí.
Me avergüenzo de mi mismo y de mi ego, que no me permiten amarte entre labios secos de adorarte, y trato de portarme bien, pero no puedo dejar de marcharme, y me invento mil cosas que no me permitan arrepentirme de no quedarme, o de no irme lejos a vivir en algún otro país lejano.
El oprobio me inunda, y la indignación me hace morir, de urgencia pronta de no dejarte sola, y sin embargo me urge el ya tan pronto pueda, largarme lejos, hasta lejos de mí para estar separados uno del otro viendo nuestras necesitadas manos, vacías de tu carne y la mía, de tu cuerpo y el mío, inconsolables si no estás a mi lado.
Se siente apesadumbrado el corazón que te muerdo cuando junto a ti estoy, tembloroso y sediento, cansado, después de tenerte sobre mi piel, y en esta prórroga me mantengo aferrado a tu recuerdo, mientras tus piernas me roban el aliento, pero me voy, avergonzado de no poder quedarme a tu lado, pidiéndote que no vengas a por mis demonios, porque muy pronto debo marcharme, y en este hermoso juego, me acostumbro a no durar demasiado con una misma tierra bajo los pies que pongo en polvorosa.
Me vas llenando, y entonces pienso que vamos a ver si es cierto, si es cierto que te amo y nos amamos, mientras me apena el dolor ajeno, entre los escombros de mi voz surgen gritos apagados a la distancia, y te grito me lastimes, porque quiero vivir y el dolor me muestra que estoy vivo, porque después de todo, la vida está a tu lado, y no sé que hago mientras no estás aquí.