A todas aquellas mujeres que al no quedarse con nosotros hicieron este sue?o posible.
A todos aquellos que con su ignorancia nos siguen haciendo superiores.
A nuestras madres.
Y a nadie más.
Misantropía
Bienvenidos Todos
Sentencia A Las Masas.
Quisiera poder contar con la dicción del reverendo de la iglesia que revela la palabra del Se?or para todos los que moran por su bien a su favor y, así como él erguirme frente a fieles creyentes para mi mensaje, caído de los cielos, al gentío enviar.
Quisiera tener yo, esa capacidad con que los grandes oradores consiguen persuadir a todo oyente, convencer a todo ente y de esta forma hacer escuchar la opinión que tengo de la civilización donde vivo, que conozcan mejor a este monstruo ellos han creado.
Quisiera al último piso del edificio más alto en la ciudad más grande subir, mirar hacia el abismo que me espera y antes del paso hacia adelante dar, mi criterio acerca de este mundo gritar, al tiempo que vuelo por sobre la humanidad cayendo a mi destino final.
Quisiera levantarme por la ma?ana y desde la ventana de esta prisión a la que pertenezco, donde día con día a mi granja de hormigas puedo ver, llenar mi corazón de rabia, energía y pasión, sacando desde lo más dentro mío este deseo que desde la infancia llevo y con anhelo conservo, porque sé, los sue?os se hacen realidad.
Quisiera como gran filósofo mi doctrina escribir y difundir a lo largo y ancho del planeta cuanto pensamiento acerca de éste pasa por mi mente, quisiera como so?ador poeta vaciar en versos los sentimientos que ustedes me inspiran, quisiera como buen profeta predicar entre la sociedad, buscando seguidores de mi palabra y verdad para con esta idea generación tras generación continuar.
Quisiera ídolo de la multitud ser, retirarme muy lejos de aquí, reflexionar y sólo después de mucho meditar regresar para mi dictamen a estos peque?os individuos comunicar, quisiera una fuerte y gruesa voz tener, que llegue hasta los lugares más remotos y recónditos nunca imaginados, quisiera grandes títulos y obras redactar, que perdure por los siglos de los siglos mi legado y ser.
Quisiera ahora desde la cima de la monta?a donde vivo, observar este tumulto, el movimiento de la muchedumbre por su tan particular hábitat, en pie ponerme y la mano alzar, se?alar al cielo y con una mirada directa a los ojos de todos, ésta, mi sentencia a las masas por fin lleno de valor, con claridad y sencillez otorgar.
Quisiera, Oh cómo quisiera!, Porque aún en esos días en que el más oscuro de los sentimientos, la más negra de las melancolías, el más perturbador de los odios, el más vengativo de los rencores me invade, aún en esas ocasiones desafortunadamente sigo sin tener suficientes dedos medios.