Misántropos

Azoe
Azoe



Kinji
Kinji



Archivo


Index

abril 2005
mayo 2005
junio 2005
julio 2005
agosto 2005
septiembre 2005
octubre 2005
noviembre 2005
diciembre 2005
enero 2006
febrero 2006
marzo 2006
abril 2006
octubre 2006
febrero 2007
marzo 2007
junio 2007
agosto 2007
septiembre 2007
diciembre 2007
febrero 2008
marzo 2008
abril 2008
mayo 2008
julio 2008
agosto 2008
octubre 2008
enero 2009
abril 2009
enero 2010
junio 2010
diciembre 2010
julio 2012
agosto 2012
diciembre 2012



Dedicatoria

A todas aquellas mujeres que al no quedarse con nosotros hicieron este sue?o posible.

A todos aquellos que con su ignorancia nos siguen haciendo superiores.

A nuestras madres.

Y a nadie más.



Enlaces


Weblog Commenting and Trackback by HaloScan.com
Conoce más de las bitácoras
 Bitacoras.com

Blogs México

Misantropía

Bienvenidos Todos

lunes, noviembre 07, 2005



Estabas Tú...


Estabas tú, oculta entre los libros y en forma de imagenes guardadas, y una última carta que no pensaba volver a leer, pero te confieso sobre estas letras que te extra?o de modo alguno todavía, y me dió gusto encontrarte colada entre el olor a rosas que dejó tu piel sobre mis cosas.

Eran tus manos las que entonces me despeinaban, mientras hablábamos de cosas que me hacían parecer enojado, y tu boquita me recorría para alejarse de nuevo en el vacío de quererte besar de nuevo, pero tu cuello nunca estuvo más lejos de todo lo que pude hacerle.

Traición que me jugó el recuerdo al sentir de nuevo tu piel, tan cerca y a flor de labios como si estuvieras de nuevo entre mis brazos, escondida y acurrucada del frío que empieza hoy a caer de nuevo.

Estabas como siempre tú, con tus ganas de no besarme tanto y morderme de a poco, pero me faltaron tus ojos para encender la chipa que en polvora me volvía para encontrar la salida de tu cuerpo y mis caricias que explotaban en la noche.

Distraido escuché como al abrir un sobre salió tu voz pronunciando mi nombre, y entre sue?os compartidos tomaste mi manos para entrelazar nuestros dedos, ahora que me faltas y no puedo sentir tu cabello en mi boca mientras repito en susurros tu nombre.

Dormida te desvaneciste entre el olvido y la nostalgia de alcanzarte, y tus cosas en polvo se tornaron como en el principio en que no te conocía, y me dediqué a escribirte esto para volar contigo, y no olvidar que alguna vez fuimos un cuento compartido, cuando estabas tú...


|

por: Lic. en G. Thot Kinji @ 10:29