A todas aquellas mujeres que al no quedarse con nosotros hicieron este sue?o posible.
A todos aquellos que con su ignorancia nos siguen haciendo superiores.
A nuestras madres.
Y a nadie más.
Misantropía
Bienvenidos Todos
Durmiendo con fantasmas.
Duermo con tu fantasma, vivo con él y el mío de hace ya tanto tiempo juntos. Platicamos algunas veces en que me gane el sue?o después y me da la espalda, pero le beso los hombros cuando me pide que le abrace, le miro tiernamente la nuca y huelo su cabello, de vez en cuando leemos algo juntos y escuchamos la misma canción, hasta que me quedo dormido con nuestras manos entrelazadas por los dedos.
Cuando tengo el tiempo y la ocasión, vemos alguna película de las que sólo tú estás dispuesta a ver junto a mí por más tarde que sea, ?recuerdas? Y me llevo el sleeping a la sala, aunque haga gestos y rega?adientes, lo hago porque estoy contento de estar contigo, chuky te consiente cuando necio se niega a dormir (con eso de que tiene su propia conciencia y se manda solo), pues nunca supo tan bien la rutina ?verdad?
Si podemos comer juntos te hago lo que se te antoje, aunque no me guste repetir los mismos platillos en la semana, pero ya nadie me pide ahora el yakimeshi que tanto te gustaba, y sigues sin terminarte todo… continúas siendo mi ni?a de colegio consentida.
Vamos a caminar un rato a la playa y la gente se queda mirando lo parecidos que somos, porque nunca te tomo de la mano, y ambos sabemos cuando y por qué. ?Notas que de regreso no miro a otro lado que sean tus ojos? Me acompa?a la personita más hermosa con que comparto mis noches de llanto del más sentido si veo cómo le pegan a un ni?o que me recuerde, y ahí estas tú, para abrazarme y decirme que todo esta bien, que no hay problema.
Creo que me gusta castigarme, y mis ojos empa?ados ahora no mienten, tengo miedo de que esto se termine. Si estás a punto de molestarte por alguna de mis tonterías o mi egoísmo, te pido lo hagas al marcharte, mientras yo te hago los reclamos del día cuando sé que duermes. Siempre que despierto, liberado de rencores te doy los buenos días, miro sobre mi hombro y te has marchado ya, pero cocino algo si tengo un poco de tiempo, porque sé llegarás con hambre a casa, el día que vuelvas.